Explosión espacial vista desde la estación internacional

Astronautas de la Estación Espacial Internacional, que orbitaban recientemente sobre una tormenta, han capturado con sus cámaras un espectáculo celestial poco común: una descarga eléctrica llamada espectro rojo.

Astronautas de la Estación Espacial Internacional, que orbitaban recientemente sobre una tormenta, han capturado con sus cámaras un espectáculo celestial poco común: una descarga eléctrica llamada espectro rojo.

El excepcional tamaño del espectro, que es enorme, junto con la resolución de las imágenes distribuidas esta semana por la NASA, han intrigado a los expertos, a pesar de que no es la primera vez que se observa un espectro rojo desde el espacio.

Los espectros rojos son descargas eléctricas que se producen por encima de tormentas eléctricas. No son fáciles de ver desde la tierra o desde el espacio debido a que suelen encontrarse a elevadas alturas (unos 80 kilómetros sobre la Tierra), duran milésimas de segundo y son muy tenues.

Esta vez, sin embargo, los astronautas de la NASA capturaron sin querer el fenómeno mientras grababan videos de tomas con intervalos prefijados sobre Birmania y Malasia el 30 de abril.

«Mis compañeros y yo estamos entusiasmados», afirmaSteve Cummer, experto en espectros rojos de la Universidad de Duke (Estados Unidos).

«Las imágenes muestran la escala de los espectros en relación con el tamaño de la Tierra y las tormentas mejor que cualquier otra que he visto».

Cummer afirma no poder estar seguro del tamaño del fenómeno, pero cree que sería de unos 10 kilómetros de ancho y 50 de alto.

Chispas provocadas por relámpagos

El físico John Winckler, ya fallecido, descubrió por casualidad los espectros rojos en 1989 mientras probaba una cámara de video que podía usarse con muy poca luz.

Cuatro años más tarde, investigadores de la Universidad de Alaska consiguieron intencionadamente fotografiar otro. La presencia de gas nitrógeno le confiere su característico brillo rojo, aunque cerca de una nube los espectros pueden parecer azules.

«Se trata de chispas que se crean en la atmósfera superior por encima de las nubes», explica Cummer. «La carga del relámpago crea un campo eléctrico que cuando es suficientemente grande, produce las chispas que se propagan hacia arriba».

A pesar de que los científicos han conseguido mucha información sobre los espectros rojos tras su descubrimiento hace 23 años, todavía queda mucho por saber sobre estas fugaces descargas.

Por ejemplo, «suceden cosas muy interesantes en las puntas de los espectros que no se producirían de otra forma», señala Cummer. «¿Cuánto duran?, ¿cómo se producen? Todavía no lo sabemos».

Fuente: NatGeo